La vida es movimiento, experiencias, desafíos, y mientras todo fluye en ciclos, en nuestro interior y fuera de él, aquello invisible a los ojos y perceptible al corazón está dispuesto a acompañarnos en cada paso del camino.
Sí, una inmensidad de Seres de Amor-Luz nos tienden su mano y nos brindan su asistencia. Mas respetan profundamente nuestro libre albedrío: solo actuarán si así lo deseamos.